martes, 18 de abril de 2017

“Creo por eso veo”, 2º de Pascua, Ciclo A

2º de Pascua, Ciclo A
Hechos de los apóstoles 2,42-47; Salmo 117; 1 Pedro 1,3-9; Juan 20,19-31
Domingo, 23 de abril de 2017



P. Chava, SVD
“Creo por eso veo”, para poder comprender la resurrección de Jesús es de vital importancia tener fe, pues nos permitirá ver lo que normalmente la gente no ve, la mano de Dios en sus vidas, y como el Señor actúa en ellos. Los evangelios y en el Nuevo Testamento en General nos afirmará que Jesús resucitó con la ayuda de Dios Padre.

En la primera lectura descubrimos el perfil de las primeras comunidades cristianas, se reunían en las casas para orar y para partir el pan con los miembros de la comunidad y recordar a Jesús y su mensaje; como también ellos repartieran todos sus bienes según sus necesidades. Alababan a Dios con alegría y de todo corazón, por eso se sumaban a cada día más seguidores de Cristo en las comunidades. Salmo 117Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia”.

P. Chava, SVD
P. Chava, SVD
En la segunda lectura San Pedro resalta la intercesión de Dios para salvar y resucitar a Jesús de entre los muertos, al hacerlo nos unió a Jesús en su muerte y en su resurrección, nosotros amamos a Jesús sin verlo, sin tocarlo, creemos en él con una fe ciega, sin importa pruebas físicas. Nos alegramos pues Dios es nuestra alegría y nuestro jubilo. Lo más real que tenemos de Jesús con la ayuda de la gracia de Dios es la eucaristía y nuestro prójimo.

El evangelio según san Juan nos narra el milagro de la resurrección de Jesús, de forma desconcertante, pues no todos creen en que Jesús allá resucitado. Los que creen ellos pueden ver más allá de los cinco sentidos; todos ellos se alegran de esta gran noticia, Jesús ha vencido a la muerte, y sólo algunos reciben al Espíritu Santo de forma directa, para luego transmitirla a la siguientes generaciones de cristianos. Esta unción de paz y de Espíritu es lo que dará legitimidad a la Tradición Apostólica para transmitir al mismo Espíritu Santo y que obre así en los sacramentos de la Iglesia con la ayuda de sus ministros consagrados. Sin embargo nadie está obligado a creer como Tomás que duda, pero después de comprobar que Jesús está vivo, que ha resucitado, él cree. Añade Jesús, dichosos los que creen sin ver y sin tocar, con solo creer basta.

P. Chava, SVD
 
P. Chava, SVD
Mi fe me permite ver lo invisible, lo eterno y lo divino. Tuve la dicha de crecer en la fe con la ayuda de mi familia, con ella me uní a una comunidad cristiana que reforzó la fe trasmitida de mis padres y toda mi familia; mi Iglesia Parroquial de referencia fue en su inicio Santo Domingo, luego otras Parroquias como los Reyes y San Marcos Evangelista que me ayudaron a madurar mi fe, mis Tradiciones como cristiano. Con la fe transmitida por la gracia de Dios y por mis circunstancias, me hizo hacer el salto de compromiso con Cristo y seguirle a donde quiera que Él me lleve dentro de la vida consagrada, para servir al Pueblo de Dios y construir su Reino en la Tierra. Todos los cristianos estamos llamado a alimentarnos de Cristo y transmitir su Buena Noticia con nuestras palabras, obras y fe.
 
P. Chava, SVD: Misionero del Verbo Divino, Vicario de la Parroquia Nuestra Señora de Altagracia, Diócesis de Madrid, España.
P. Chava, SVD

 

sábado, 8 de abril de 2017

Jesús ha resucitado, Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor, Ciclo A

P. Chava, SVD
Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor, Ciclo A
Hechos de los Apóstoles 10,34a.37-43; Sal 117; Colosenses 3,1-4; Juan (20,1-9)
16 de abril de 2017




 “Jesús ha resucitado”, ese el kerigma que detono la gran noticia: desde entonces sus discípulos comprendieron que tenían que anunciar la Buena Noticia, hasta los confines del mundo como se los pediría el mismo Jesús. Pues Jesús ha resucitado ha vencido a la muerte, y hay que poner en práctica el mensaje del amor y la compasión. La resurrección de Cristo es la garantía de la vida eterna.

 

P. Chava, SVD
En la primera lectura Pedro, hace una reseña de Jesús, desde su bautismo su vida pública, su muerte en cruz y su resurrección. Que sólo a los que Él quiso se les apareció ya resucitado, pero hay que tener fe en el testimonio de resurrección, aunque nuestros ojos no lo hayan visto, y lo que tengan fe y crean en Él les quedarán perdonados los pecados. Jesús ahora es juez de vivos y muertos. Cantemos con alegría el salmo 117 “Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo”.

 

En la segunda lectura Pablo, nos dice que somos de Cristo le pertenecemos ahora porque nos ha salvado con su vida, además de que hemos resucitado con Él, por eso nuestra vida tiene que estar dirigida a estar con Jesús y que nuestras aspiraciones estén con miras en nuestro Dios y su gloria.

 

En el evangelio según san Juan discípulo amado, corrió junto con Pedro hasta el sepulcro, porque María Magdalena les aviso que Jesús ya no está ahí, han movido la piedra y se lo han llevado, sin embargo ellos vieron lo mismo y el discípulo después de mirar la tumba vacía creyó en que Jesús ha resucitado. Juan junto con Pedro entendieron ahora las escrituras, pues todo tenía que suceder así.

 

P. Chava, SVD
 La resurrección de Jesús es la garantía de nuestra fe, podemos confiar en Él, en su palabra y en su Buena Noticia. Dios y Jesús nos invitan a ser sus misioneros a llevar la Buena Noticia a donde quiera que estemos.  Señor Jesús, creo en ti, y creo en tu palabra, en que la Buena Nueva sea parte fundamental de mi vida, gracias por las muchas bendiciones que recibo de ti. Dios Uno y Trino, bendice mi familia, mi comunidad, a la humanidad entera y que juntos podamos construir el Reino de Dios.

 

P. Chava, SVD: Misionero del Verbo Divino, Vicario de la Parroquia Nuestra Señora de Altagracia, Diócesis de Madrid, España.

 

viernes, 7 de abril de 2017

Morir por amor, Domingo de Ramos, Ciclo A

P. Chava, SVD
Domingo de Ramos,  Ciclo A
Isaías 50,4-7; Salmo 21; Filipenses 2,6-11; Mateo 26,14–27,66
Domingo, 9 de abril de 2017

Morir por amor, es la muerte que sabe a miel, pues Jesús siendo Hijo de Dios, no quería morir, lo muestra su agonía psicológica y su sudor con sangre en el huerto de los Olivos (Lc 22,44), pero el designio de Dios indica que tenía que ser de esa forma como tenía que padecer en la cruz para salvarnos, por eso Jesús dice a Dios: "Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya" (Lc 22,41-42), y sin más acepta el servir a Dios hasta sus últimas consecuencias.

En la primera lectura Isaías, narra la pasión del siervo de Dios y que sufre en el exilio del pueblo de Israel en Babilonia; Lo que llama la atención que el siervo de Dios sufre sin oposición, sin gemidos, con aceptación al dolor y la tortura, para mostrar el poder de Dios, porque Dios ayuda sus elegidos, es decir, el Señor lo ayudó, por eso no sentía los ultrajes. Si el Señor esta de nuestra parte a ¿quién temeré?, pues en mi debilidad Dios me fortalece. Sin embrago hay muchos que sufren y claman al Señor: Salmo 21 ”Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
P. Chava, SVD
En la carta a los Filipenses, san Pablo nos hace teología, descubre las dos naturalezas de Jesús, es decir, la humana y la divina; además nos señala la soteriología de Dios, es decir, el plan salvífico de Dios que implemento para salvar al ser humano de su autodestrucción. Y la salvación sólo pudo llegar a su plenitud con la encarnación de Jesús y la transmisión de su mensaje de salvación complementado con el legado que nos dejó para vivir y celebrar hasta el final de los tiempos como son los sacramentos que administra la Iglesia y con la implantación del Reino de Dios y su justicia en nuestra realidad aquí y ahora.

P. Chava, SVD
En el evangelio según san Mateo, tenemos la síntesis de la pasión de Jesús, es el clímax del los evangelios, pues es la parte vital del texto donde se revela sin tapujos la identidad de Jesús, y su finalidad de porque llamó, enseñó, organizó y preparó a sus discípulos, escogió a doce de los que Dios le envío, vivió con ellos por lo menos unos tres años. “Ha llegado su hora”, Jesús en la última cena nos deja sus sacramentos que da la “impronta y ser” de la Iglesia, la eucarística, la orden sacerdotal, el perdón de los pecados por la gracia de Dios, el llamado al servicio y el amarnos unos a otros con signo visible del amor de Dios en la tierra; los discípulos después de la pasión de Cristo, serán su memoria viviente, de este hombre y Dios en un sola persona; de este Mesías; de este rey ánimo.

P. Chava, SVD
El texto de la pasión de Cristo narra el drama que padece Jesús por parte de sus discípulos, la traición y negación de sus discípulos de alta confianza: Judas el ecónomo de la comunidad y Pedro el segundo líder del grupo; la incomprensión del mismo pueblo de Dios que se corrompe y le condena a la pena capital de la cruz. Por otra parte los líderes religiosos y políticos sacan ganancias con la muerte de Jesús: una paz aparente y una estabilidad económica, religiosa y política.  Solo los incondicionales (mujeres y algunos seguidores) y sin nada que perder más que la propia vida, siguen a Jesús hasta la cruz y después de su muerte hasta la tumba.

Jesús muere en la cruz, él muere humillado, torturado y sin clemencia, muere un inocente en la cruz, muere nuestro Dios y hermano, muere con él nuestra inocencia y parte de nuestra humanidad; pues la causa de muerte fue el odio y la incomprensión de quien era de verdad Jesús; tras su muerte de Cristo, la cruz se convierte en el signo más visible del amor de Dios, pues tanto amo al mundo que envió su único Hijo amado para salvarnos, tanto nos amo Dios que nos entrega a su propio Hijo (Juan 3,16). Por eso en Semana Santa hacemos memoria de este amor de Dios hacia el hombre, de un Hijo que ama tanto a Dios y a la humanidad que da su propia vida para salvarnos.



P. Chava, SVD


P. Chava, SVD: Misionero del Verbo Divino, Vicario de la Parroquia Nuestra Señora de Altagracia, Diócesis de  Madrid, España.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Dios da vida eterna, 5º de Cuaresma, Ciclo A

5º de Cuaresma, Ciclo A
Ezequiel 37,12-14; Salmo 129; Romanos 8,8-11; Juan 11,3-7.17.20-27.33b-45
Domingo, 2 de abril de 2017
P. Chava, SVD
Dios da vida eterna, quien cree en Él vivirá para siempre, quien se alimenta de Cristo permanecerá unido a la Trinidad: "Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo".  Y todos los fieles que están unidos a Dios vivirán a su lado, en esta vida  y en la vida futura.
 
En la primera lectura el profeta Ezequiel nos narra la grandeza de Dios al infundir su Espíritu sobre los huesos; sobre los cuerpos inanimados; sobre los muertos, y la tragedia va más allá; sobre los muertos enterrados fuera de Tierra Santa. Es la promesa de resurrección y de vida eterna para el pueblo escogido de Dios, todos de nuevo formaran el pueblo de Dios. Pues Dios es un Dios de vivos y de muertos, con esto descubrimos que Dios supera el especio del tiempo y llegamos a la eternidad en compañía de nuestro Dios. Salmo 129: “Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa”.
P. Chava, SVD

En la segunda lectura San Pablo escribe a los Romanos la importancia de hacer comunión con la Iglesia al recibir todos el mismo Espíritu; añade la calidad y la eficacia de este Espíritu pasando por la experiencia de la muerte de Jesús a una experiencia de resurrección, es decir, quien recibe este Espíritu que recibió Jesús sin dudad tendrá el mismo beneficio, resucitar junto a Cristo.

En la lectura del Evangelio según san Juan encontramos testimonios de sus discípulos al narrar cómo Jesús lloró por su amigo Lázaro y cómo Jesús para dar gloria a Dios lo resucita, insistirá a sus discípulos y sus hermanas de Lázaro que Jesús es la resurrección y la vida, quien creen en Él vivirá por una eternidad.

Hay que dar gloria a Dios en esta vida con nuestros actos y con nuestras acciones, pues quien está unido a la Trinidad, permanece en Dios y Dios obra milagros en él; como por ejemplo: la fecundidad; las bendiciones que recibe y que da; con la vida eterna en prenda de garantía de fidelidad el ser humano puede dar lo mejor de sí para amar, santificar y glorificar a Dios en todo.

P. Chava, SVD: Misionero del Verbo Divino, Vicario de la Parroquia Nuestra Señora de Altagracia, Diócesis de  Madrid, España.


P. Chava, SVD
 

 


jueves, 23 de marzo de 2017

Cristo luz del mundo, 4º de Cuaresma – Ciclo A

4º de Cuaresma – Ciclo A
P. Chava, SVD
Samuel 16,1b.6-7.10-13ª; Salmo 22; Efesios 5,8-14; Juan 9,1.6-9.13-17.34-38
Domingo, 26 de marzo de 2017

Cristo luz del mundo, tú eres quien viene para salvarnos, para curarnos, para darnos vida eterna, para llenarnos de luz para que seamos luz como tú eres la luz del mundo.

En el libro de Samuel, encontramos el relato de la misión del Señor que pone hacia el profeta Samuel para ungir al nuevo Rey de Israel, vemos que Dios no se deja llevar por las apariencias  y escoge a un niño que es el hijo menor de su familia y además es pastor; como tal es un niño inocente; es un humilde pastor; sencillo e ignorante del papel que puede desempeñar un rey; sin embargo el pueblo de Israel quiere un rey parecido a sus vecinos. Samuel unge al nuevo rey del pueblo de Israel, pero lo hace, cuando aun tienen un rey en vida: a “Saúl” esto traerá un conflicto entre los dos. Por eso vemos que Dios se basa en la vocación de cada persona para hacer del sencillo alguien grande. El rey David será la impronta del pueblo de Dios, al convertirse en signo y símbolo del pueblo de Israel. Dios usará la imagen del: “pastor”, para mostrar su compromiso con el pueblo por decimos el Salmo 22 “El Señor es mi pastor, nada me falta”.

P. Chava, SVD
En la carta a los Efesios, es importante e imprescindible comprender el sentido simbólico del mensaje: que los seres humanos se conviertan en luces, que proviene de la luz de Cristo, pues el Señor es luz del mundo, nosotros al ser bautizados nos unimos a él, y cuando vivimos la fe y la ponemos en práctica creamos luz y esa luz se comprueba cuando nuestras acciones tienen como resultado la  bondad, justicia y verdad. Nos invita a denunciar el pecado las tinieblas para que todo lo que está mal pueda cambiar, se convierta en luz, pues Jesús nos purificará, nos invita a levantarnos del sueño, de la muerte para comenzar a vivir en plenitud. Para que vivamos y transmitamos la luz de Cristo.

P. Chava, SVD
En el evangelio según san Juan encontramos la narración de la curación del hombre siego de nacimiento, él puede ver, pero gracias Jesús; Nuestro Señor Jesús usa esta metáfora de la vista para hacerse notar como luz del mundo; Jesús sana al siego usando su propia saliva, para hacer barro, se lo unta con sus manos en los ojos y luego le pide que vaya a la piscina de Siloé. El ciego es cuestionado: “no valla ser un falso impostor”,  o el mismo Jesús sea “un gran charlatán”; pero es la falta de fe y el desconocimiento sobre Jesús lo que hace dudar del milagro, que un siego de nacimiento pueda ver; Incluso señalan a Jesús como un pecador y por lo mismo no puede hacer milagros; En esta catequesis, descubrimos que hay que librarnos de prejuicios para que Jesús haga milagros en nosotros.

Señor, ven a mi vida, Señor sácame de la oscuridad, ilumina mi rosto con tu mirada, dame el valor de dejar atrás al pecado, las tinieblas, la oscuridad, todo aquello que me lleva a la muerte, y rescátame para convertirme en seguidor tuyo y poder encender mi ser con tu luz y así dar luz en este mundo como tú lo haces mi Señor en nuestras vidas.


P. Chava, SVD
P. Chava, SVD: Misionero del Verbo Divino, Vicario de la Parroquia Nuestra Señora de Altagracia, Diócesis de  Madrid, España.





jueves, 16 de marzo de 2017

Transmisión de la fe, 3º de Cuaresma – Ciclo A

3º de Cuaresma – Ciclo A
Éxodo 17,3-7; Salmo 94; Romanos 5,1-2.5-8; Juan 4,5-42
19 de marzo de 2017

P. Chava, SVD
Transmisión de la fe. Si es cierto que nacemos sin nada, en absoluto, descubrimos muchas herramientas y valores en nuestra vida. Los primeros transmisores son nuestros padres o tutores, los que nos cuidan y guían por el paso de nuestras vidas. Algo fundamental y vital en la vida el ser humano es la fe, si es cierto que hay personas que les gusta vivir si ella, la fe no deja de ser importante e imprescindible para la gran mayoría de los seres humanos. Por eso todos tenemos que vivir la fe con intensidad, para poder contagiar y transmitir esta fe: "en Dios y en sus obras que nos salvan".

P. Chava, SVD


En la lectura del libro del Éxodo: el pueblo se amotina contra Moisés y contra Dios en Masá y Meribá, porque cuestionaban el liderazgo de Moisés y la presencia de Dios con ellos ante la falta de comida y agua se decían: “¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?”. Dios les responde con un milagro, al pedirle a Moisés, que con su  cayado saque agua de las rocas con solo tocarlas. Sin duda Dios siempre está con nosotros, pero nuestra falta fe, nos hace dudar de su presencia, por eso debemos rezar el Salmo 94: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: “No endurezcáis vuestro corazón”.


En la carta a los Romanos se afirma que somos salvados y justificados por Jesús; el realce de la salvación es aún mayor, porque Jesús no solo salva a los buenos sino también a los pecadores, en suma a toda la humanidad. Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado.

En el evangelio según san Juan, estando Jesús sentado en el pozo de Samaria, él tiene un diálogo con una mujer samaritana sobre el agua de ese pozo y sobre la religión de ambos; a lo largo del diálogo la mujer cae en la cuenta de que Jesús es el Mesías, y que Jesús se ofrece así mismo como agua viva, ella incluso le avisa a sus paisanos de que ha encontrado al Mesías y ellos después de estar un tiempo con Jesús creen que Jesús es de verdad el Mesías, su nuevo salvador.  


P. Chava, SVD
La fe solo se recibe, pero quien la conserva, es el mismo hombre o mujer que da vida a esa fe. De unos siglos atrás comenzó un movimiento fuerte para remover la fe de las personas: con la cultura, la sociedad, las leyes, los pensamientos, los símbolos, los gestos, etc. en muchos países y lugares no se puede vivir tranquilamente practicando la fe recibida de sus padres, porque son castigados con persecuciones o excluidos; tratados como gente de segunda o tercera clase, sin muchos derechos;  Por eso Señor ven, y haz de nuevo tu justicia, entre los hombres y mujeres que quieren recibir la Buena Nueva; Siembra en la humanidad palabras de vida eterna, que podamos vivir sin miedo, sin mal en el mundo, que podamos dar esperanza, fe y justicia en nuestro entorno con todos los hombres y mujeres que nos unen a ti Señor.
 
P. Chava, SVD: Misionero del Verbo Divino, Vicario de la Parroquia Nuestra Señora de Altagracia, Diócesis de  Madrid, España.


P. Chava, SVD

 

miércoles, 8 de marzo de 2017

Tirar para adelante, 2º de Cuaresma – Ciclo A

P. Chava, SVD
2º de Cuaresma – Ciclo A
Génesis 12,1-4a; Salmo 32; 2 Timoteo 1,8b-10; Mateo 17,1-9
Domingo, 12 de marzo de 2017

Tirar para adelante, en la vida nos encontraremos muchas motivaciones para seguir con nuestras vidas, pero qué podemos hacer cuando estamos confundidos y dudamos hacia dónde ir, incluso pensamos que nos hemos equivocado de camino. Por eso Dios es nuestra referencia, nuestra brújula, nuestro norte. Cuando dudemos tenemos que rezar, y encontrar con Dios el camino a seguir.

El relato que en encontramos en el Génesis es fundamental para tener fe en Dios y en el cumplimiento de sus promesas. Abrán es el escogido para fundar una nación, por eso tiene que mostrar con sus actos la fe que tiene en Dios; Abrán comprendió la señal de Dios: dejar su pasado, dejar su sitio de confort, es decir, su casa, sus bienes, su historia, para emprender el futuro incierto a su avanzada edad, era sin duda un acto de fe. Cualquiera en su lugar no haría caso a Dios, y sin embargo Abrán y su familia emprende el viaje y comienzan una nación con unos pasos de fe ciega hacia a Dios. Ante la incertidumbre de la vida futura imploramos al Señor su misericordia con el Salmo 32:Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti”.


P. Chava, SVD
San Pablo escribe a Timoteo para motivarle a ser fiel en la evangelización de los pueblos, que se sienta orgulloso de ser parte de sus mensajeros por el mundo, pues Jesús y Dios nos necesitan para esparcir la semilla del Verbo Divino, es decir, la palabra de Dios a las naciones y hasta los confines de la tierra. Toda persona o comunidad cristiana que reciba la palabra de Dios será salvada porque ha recibido la gracia de Dios que cura y salva al ser humano de su pecado. Por eso quienes confían en el Señor, quien tenga fe en Jesús y en Dios, se salvará, pues la gracia de Dios hará milagros en ellos, para empezar los purificará y después les dará vida eterna.

En el evangelio de Mateo Jesús sube a la montaña con tres de sus discípulos, ellos se quedan admirados por la transfiguración que tiene Jesús, pues al lado de Jesús aparece Moisés y Elías todos brillaban  y lucían de blanco. Pedro quería hacer tres tiendas, es decir, deseaba quedarse en ese lugar, pero Jesús les hace regresar a la realidad con sus discípulos y bajan de la montaña: lo que podemos deducir es  la importancia de Jesús para escoger a tres de sus discípulos: Pedro, Santiago y Juan, ellos darán fe de la revelación y transfiguración sobre Jesús: porque Jesucristo es el enviado por Dios, por eso el resplandor divino y el lugar donde se hace: la montaña que nos recuerda el monte Sinaí donde Dios le habla a Moisés; Jesús es reconocido con el Mesías porque es justificado por Moisés y Elías que representan la ley y los profetas.

Las lecturas nos invitan a seguir con nuestras vidas pero al mismo tiempo a tener en cuenta a Dios en nuestras decisiones, para poder seguir: “tirando para adelante”, a pesar de nuestras dificultades,  nuestros miedos, nuestras crisis físicas o existenciales; porque sabemos que el Señor nos sostendrá y nos orientará para mirar más allá del tiempo y de la realidad; para descubrir que con Dios todo es posible y nada es imposible para Dios. Señor en ti confío, has de mi lo que quieras, sea lo que sea te doy las gracias, estoy dispuesto a todo con tal de que se haga tu voluntad en mi y en mi realidad y su entorno.




P. Chava, SVD
P. Chava, SVD: Misionero del Verbo Divino, Vicario de la Parroquia Nuestra Señora de Altagracia, Diócesis de  Madrid, España.